Cada uno de los últimos 20 años ha sido más cálido que el promedio global a largo plazo y, con el récord de 1998, los 10 años más cálidos del siglo han ocurrido todos desde 1983, siete de ellos en esta década.
Las temperaturas han aumentado en 1,25 grados Fahrenheit a fines del siglo, comparándolas con su comienzo. Aunque este aumento pueda no parecer muy elevado, distribuido por todo el planeta representa una tremenda cantidad de energía. También es un pico inmenso en la temperatura. Mientras las temperaturas varían mucho de sitio a sitio, de día a día y de hora en hora, la temperatura promedio a través de toda la superficie del planeta permanece remarcablemente estable de año en año. Cuando sube sólo una pequeña fracción de un grado, como lo ha hecho en muchos años recientes, establece un récord. Es por eso que la ola de calor medida en 1998 –aproximadamente todo un grado F por sobre el promedio de 1961 a 1990 – impresiona y preocupa a los científicos. "Esa cifra es asombrosa," dijo el climatólogo Philip Jones de la Universidad de East Anglia en Inglaterra, uno de los principales centros de información climatológica del mundo.
El sorprendente récord de 1998 marca una poderosa tendencia a largo plazo. "El rápido calentamiento de los últimos 25 años debilita el argumento de los escépticos sobre el efecto invernadero, que han sostenido que la mayor parte del calentamiento global ocurrió a principios de este siglo, cuando los gases invernadero estaban aumentando más lentamente –en realidad, el calentamiento más rápido está ocurriendo exactamente cuando se esperaba," según el director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, James E. Hansen.
A finales de 1998, el científico Thomas Widley del Centro Nacional de Investigación Atmosférica y dos de sus colegas, publicaron los resultados de rigurosos ensayos estadísticos de los últimos 115 años de datos de temperaturas. Compararon los datos registrados con modelos del sistema climático hechos por ordenador, para examinar si un aumento cíclico en la intensidad del sol, podría haber causado el calentamiento global, en lugar de los gases invernadero producidos por los seres humanos. Concluyeron que el clima hubiera debido ser seis veces más sensible a los cambios solares de lo que se considera realista, para posibilitar la tendencia de calentamiento. "Estos resultados suministran otra pieza importante en el rompecabezas de los cambios climáticos, fortaleciendo aún más nuestra confianza en que ha habido una discernible influencia humana en el clima."
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